
Con el creciente uso de la inteligencia artificial, el enfoque está cambiando: se pasa de la garantía de calidad puramente técnica a una disciplina que tiene más en cuenta la responsabilidad, la confianza y el contexto.
Además de numerosas sesiones interesantes, hemos recopilado las principales conclusiones de dos ponencias magistrales y un tema central.
En su discurso de apertura, Elmar Jürgens destacó un problema con el que muchas organizaciones están familiarizadas:
una enorme "sobrecarga de pruebas".
Con el paso de los años, se generan miles de pruebas que aportan poco valor añadido. Ya no detectan errores, pero sí generan un mantenimiento considerable y consumen recursos.
Nuestra principal conclusión: las pruebas deben centrarse en lo importante, no en la cantidad.
El enfoque subyacente es una optimización de Pareto consistente:
El objetivo: Un entorno de pruebas ágil y eficiente que contribuya realmente a la calidad en lugar de simplemente gestionarla.
Bertrand Meyer también destacó una perspectiva importante:
no todos los programas informáticos imponen las mismas exigencias en cuanto a calidad y seguridad, y esto es precisamente lo que determina la eficacia con la que se puede utilizar la IA.
Él distingue tres categorías:
Tipo A –
Sistemas críticos para la vida, por ejemplo en tecnología médica
→ Utilice la IA solo con extrema precaución
Tipo B – Negocios:
Sistemas críticos para el negocio, por ejemplo en el sector financiero
→ La IA puede brindar soporte, pero requiere un control claro, transparencia y controles de seguridad.
Tipo C –
Aplicaciones cotidianas
→ Aquí es donde reside el mayor potencial para la automatización con soporte de IA.
Este modelo ayuda a considerar el uso de la IA de forma diferenciada, en lugar de tomar decisiones generalizadas.
Además de las presentaciones individuales, un tema central quedó claro a lo largo de todo el evento:
Las pruebas se están convirtiendo en una autoridad de confianza en el manejo de la IA.
El enfoque ya no se centra únicamente en las pruebas funcionales, sino en cuestiones como:
Esto también cambia el papel de las pruebas:
Otro patrón evidente:
la IA no solo se utiliza en el producto, sino cada vez más también en las propias pruebas.
Las áreas de aplicación típicas incluyen:
Esto revela una imagen realista:
👉 La IA complementa las pruebas, pero no las reemplaza.
Esto cambia el papel de los evaluadores:
La Jornada Suiza de Pruebas de 2026 dejó claro que el control de calidad hoy en día es más que realizar pruebas en el sentido clásico.
Se trata de:
O dicho de otro modo: la pregunta central ya no es simplemente "¿funciona?", sino cada vez más "¿podemos confiar en ello?"

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